Caretta caretta (Tortuga boba, Cabezona, Loggerhead)

Pero, ¿por qué tanto rencor? ¡La pobre ni es boba ni cabezona!
Aunque realmente  sí que es la que  tiene la cabeza mas grande en comparación con otras tortugas, es precisamente esto lo que hace que tenga un aspecto más proporcionado (entre caparazón y cabeza) y a mi parecer ¡lo que la hace una belleza!

Tiene un caparazón alargado que puede medir entre 75 y 120 cm y cinco pares de escudos costales (a los lados del caparazón), estas dos características hacen que podamos diferenciarla fácilmente de otras tortugas; el caparazón es de un color pardo-rojizo y además muy grueso, lo que permite a balanos, percebes y esponjas adherirse fácilmente y además le confiere una protección extra frente a ataques de tiburón (puesto que nada más lentamente que otras tortugas, necesita este blindaje).

Los pesos van desde 90 a 120 kg (aunque pueden llegar a los 180 kg);  los machos siempre son más grandes y pesados que las hembras,  además tienen una cola mucho más larga y garras más poderosas.

Macho de Tortuga Boba (centro de recuperación DEKAMER, Dalyan, Turquía)

Macho de Tortuga Boba (centro de recuperación DEKAMER, Dalyan, Turquía)

La tortuga boba, alcanza su madurez sexual a los 15-30 años de edad,  por esta razón, es tan importante la conservación tanto de individuos juveniles, que son potenciales reproductores, como de individuos adultos que están en la flor de la vida y activos; la pérdida de cualquier individuo es nefasta, debido al tiempo que se necesita para que otro individuo pase a ser reproductor.

En época de reproducción, cuando la hembra se acerca a zonas costeras, una congregación de machos la estará esperando. Es capaz de almacenar el esperma de varios machos, una gran ventaja cuando se tiene una vida tan solitaria. Como todas las tortugas, necesita volver a tierra para desovar así que, llegada la noche, cavará un nido y depositará una media de 100 huevos, que enterrará con extrema delicadeza y que eclosionarán pasados entre 56 y 80 días.

 A la hora de comer, no le hacen ascos a nada (son omnívoras, como nosotros), pueden comer desde algas y plantas hasta cangrejos, erizos y medusas, ¡sí!  ¡medusas! así que cuando vayáis a la costa y las medusas os “arruinen” el día de playa, no os preguntéis por que hay tantas medusas sino, ¿por qué hay tan pocas tortugas?


El palangre, la pesca de arrastre, las redes fantasma (redes perdidas o abandonadas), la destrucción del hábitat o el plástico, son algunos de los peligros a los que se enfrentan estas tortugas, lo que ha llevado a la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) a catalogarla como especie “En peligro“.

Juveniles liberados con transmisores (Elche, España)

Juveniles liberados con transmisores (Elche, España)

Centro de recuperacion Dekamer,  Turquía

Centro de recuperacion Dekamer, Turquía

 

 

 

 

 

 

 

La tortuga boba, es una de las siete especies de tortugas marinas que existen en el mundo y además la más abundante en el mar Mediterráneo. Se puede encontrar en todos los mares y océanos cálidos del planeta y es la que tiene una distribución menos tropical. De hecho la zona más abundante de anidación es Florida, en los Estados Unidos. Por nuestra parte, en el Mar Mediterráneo, su zona predilecta de desove es la de Grecia y Turquía. Para sorpresa de todos, en los últimos años se está produciendo la anidación puntual de estas tortugas en nuestras costas.

En Agosto de 2014 se produjo un hecho histórico en la Península Ibérica, nacieron 102 crías de Caretta caretta en Valencia (en los últimos 200 años, solo se han producido seis intentos de cría). Los neonatos fueron trasladados al ARCA del mar (área de recuperación y conservación de fauna marina del Oceanogàfic, Valencia), donde pasarían su primer año de vida para, de esta forma, aumentar sus probabilidades de supervivencia una vez liberados.

Y el año pasó y la liberación llegó, el Lunes pasado, en un acto multitudinario en la playa del Carabassí en Elche (Alicante).

Para los que hemos trabajado con tortugas marinas y las hemos disfrutado a solas, a oscuras, bajo las estrellas…estos actos en ocasiones se convierten en algo demasiado grande, demasiado ruidoso y desesperante. A veces la línea entre conservación y circo parece muy fina pero, nunca hay que olvidar que en la sociedad actual en la que vivimos, la gente necesita ver, tocar y a ser posible hacerse un selfie, para poder creer.

Por esta razón, aunque se podrían haber hecho mejor las cosas, tanto para los animales como para la gente, seguro que muchos se fueron a casa sorprendidos porque no sabían que en el Mar Mediterráneo hay tortugas y seguro que muchos de los niños que se saltaban los cordones de seguridad pensarán antes de tirar plásticos al mar. Ojalá que se haya conseguido concienciar a mucha gente, que es al fin y al cabo la idea de estos acontecimientos, para conseguir implicar a la mayor cantidad de gente en la protección y conservación.

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Para terminar, sólo decir que este año, de nuevo, una hembra de tortuga boba nos ha obsequiado con otro nido. Anidó en Torrevieja, pero el nido se reubicó en una playa protegida en Valencia, para mayor seguridad. Se espera que eclosione a finales de este mismo mes, y estaremos allí ¡esperando poder ver alguna cabecita asomar entre la arena!

Uno de los juveniles de un año, tras la suelta, tomando aire.

Uno de los juveniles de un año, tras la liberación, tomando aire.