Perezosos, Kukula, Sloth

Los Perezosos, aunque comúmnente llamados osos, nada tienen que ver con éstos. Más bien están emparentados con los armadillos y los osos hormigueros. Los perezosos, esa “bola peluda” que difícilmente vas a ver moverse, son mucho más interesantes de lo que pueden parecer a primera vista.

En Costa Rica existen dos especies, el perezoso de dos dedos, Choloepus hoffmani y el de tres, Bradypus variegatus. Llamados así precisamente por el número de uñas o garras en sus brazos o patas delanteras.

El dato más llamativo de los perezosos, como su nombre indica, es lo poco que se mueven, pasan el día tomando el sol en alguna rama alta del bosque. Tanta es su pereza, que ¡sólo bajan una vez a la semana para ir al baño! Este hábito tan extraño puede tener una explicación, en el bosque tropical, los árboles están adaptados a tomar los nutrientes superficiales en lugar de los más profundos. Los perezosos sólo asimilan la mitad de los nutrientes que toman y la otra mitad la liberan con las heces, si lo hacen en la base de su árbol preferido, éste les devolverá el favor produciendo hojas más nutritivas. Así todos contentos.

La dieta que siguen a base de hojas es muy baja en nutrientes y de difícil digestión, por eso es muy lenta, ¡tendríamos que medir la velocidad en días y no en horas!. Los perezosos de tres dedos son más activos durante el día, por eso son más fáciles de ver; los de dos dedos son nocturnos y pasan el día durmiendo. Tienen un pelo muy grueso que les ayuda a conservar la energía y el calor. Su temperatura corporal puede bajar en la noche hasta ser la misma que la ambiental y por el día recuperan el calor al sol.


Otro dato muy curioso es la cantidad de vida que llevan a sus espaldas. Entre el pelo de los perezosos crecen algas que sirven para alimentar a los cientos de polillas, escarabajos y ácaros que viven ahí, además de para darles ese color verdoso, que les permite pasar desapercibidos. Todos estos animales completan su ciclo de vida alternando entre las heces, que usan para poner sus huevos y para que las larvas aprovechen los nutrientes y el pelo de los perezosos, del cual obtienen alimento y refugio. 

Alcanzan la madurez sexual a los 3 años y pueden tener una cría al año. Las madres cargan a sus crías una vez destetadas para que aprendan los mejores árboles y luego les ceden el territorio, reduciendo así la competencia por el alimento.

Sólo hay perezosos en América central y parte de América del sur, su ausencia en zonas templadas puede ser por problemas  a la hora de regular su temperatura.

Pensaréis que cómo es que siguen viviendo estos animales a pesar de ser tan pasivos. Su principal defensa es precisamente eso, su pasividad. Se mantienen camuflados entre las ramas más altas y evitan ser vistos. Uno de sus mayores depredadores, el águila harpía, ya se sabe este truco y aprovecha cuando están tomando el sol para cazarlos.

La mortalidad natural  se da sobre todo en la época lluviosa, al haber tan poco sol y menor producción de hojas nuevas, pueden llegar a morir por inanición o por frío. Si no, en la naturaleza pueden llegar a vivir hasta 20 ó 30 años.