Despegamos esta nueva temporada con un animal con fama (buena o mala, eso ya depende de cada uno…), tienen desde una película hasta un dicho, pero ellos se lo han ganado… ¿o no? ¿sabéis ya de quién hablamos?

Marmota Marmota (Marmota alpina, Alpine marmot)

La marmota alpina, o simplemente conocida como marmota, es el roedor más grande de Europa, puede llegar a medir hasta medio metro, más unos 15 cm de cola y pesar unos 7 kg. Las orejas son pequeñas y las patas cortas pero fuertes, que les sirven para excavar las madrigueras en las que viven.

Esta especie de marmota (existen alrededor de 14 especies) se encuentra en el centro y sur de Europa, como los Alpes o los Montes Tatra (entre Eslovaquia y Polonia, por si los tenéis un poco despistados…) de donde son endémicas. Siempre en zonas montañosas y a partir de los 1.200 metros de altitud. Tienen adaptaciones para el frío y las condiciones en esas altitudes, como las orejas pequeñas para evitar la pérdida de calor, el grueso pelaje que mudan en primavera o la capacidad de almacenar grasas como reservas de energía durante los largos meses de invierno.

En España sólo se pueden encontrar en los pirineos y a pesar de que vivieron aquí hasta hace unos 15 millones de años, ha pasado tanto tiempo desde entonces que ahora se considera una introducción, como si fuesen nuevas en la zona. Se reintrodujeron primero en el pirineo francés para que fueran la presa y alimento de las Águilas reales (Aquila chrysaetos) y osos (Ursus arctos) y así dar un respiro a los rebecos o sarrios (Rupicapra p. pyrenaica). No está muy claro si se consiguió ese objetivo, pero las marmotas sí lograron el suyo. Rápidamente se extendieron por los Pirineos franceses cruzando a España sin que las altas montañas o acantilados supusieran ningún problema. Sus depredadores, águilas, zorros o buitres, cada vez son más escasos y los pastos y prados abundantes, así que la población es bastante estable y va en aumento.

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Marmotas en el Valle de Ordesa, Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido

Se alimentan sobre todo de pequeñas hierbas, granos, raíces o insectos. Durante la primavera y el verano comerán todo lo posible para almacenar grasas y tener energía durante los meses que pasaran hibernando, pudiendo empezar en octubre y llegando hasta abril o mayo. La hibernación es un mecanismo de ahorro energético usado por bastantes animales en zonas frías. Ante la ausencia de alimento en los meses de invierno, mejor quedarse en casa e intentar conservar toda la energía posible, que salir a buscar la escasa comida que haya y perder una valiosa energía difícil de recuperar en esas condiciones.

Agrupados en la madriguera con el calor corporal de los demás inquilinos, entran en una especie de sopor que les puede llevar a bajar el ritmo cardíaco a 5 pulsaciones por minuto, bajar la temperatura corporal hasta igualar la ambiental y hacer entre 1 y 3 respiraciones por minuto. De ahí el dicho de “duerme como una marmota” pero, ¿quién aguantaría dormir por tanto tiempo?. Cuando las condiciones ambientales van mejorando, despiertan de su sopor y salen otra vez a buscar comida y a reproducirse. Tienen las crías a principios de verano para que estas tengan tiempo de crecer y coger fuerzas antes de que llegue de nuevo el invierno.

Las madrigueras en las que viven son todo un sistema de galerías y túneles donde tienen diferentes cámaras para dormir, alimentarse o ir al baño. Cada familia tiene su madriguera, pero viven en “urbanizaciones” muy juntas unas de otras. Se les suele ver en posición vigilante, sobre sus patas traseras oteando el horizonte. Ante la presencia de depredadores o amenazas, lanzan un característico chillido (o ladrido) que, si no lo has escuchado antes, se puede confundir con alguna rapaz (y sí, esto lo digo por experiencia propia…). Ante la voz de alarma, todas las marmotas estarán enteradas de que hay algún peligro cerca y correrán a esconderse a la madriguera.

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Marmotas en posición de alerta

En general están en expansión en todos los territorios donde están presentes, esto es debido a que no tienen grandes amenazas. Sus depredadores cada vez escasean más; se podrían considerar un atractivo de la alta montaña; no produce daños por los que pueda ser perseguida y la caza, donde aún se practica, es deportiva y no para alimentación. Los usos que se hacían de ellas, como la obtención de carne, piel o el grasa (se usaba en medicina para curar el reumatismo), han prácticamente desaparecido.

Después de todo esto, ¿a quién no le importaría ser marmota?. Te pasas el verano en la calle comiendo todo lo que quieras (y cuanto más engorde, mejor), si hay algún peligro, alguien dará la voz de alarma y podrás ir corriendo a casa. Pasas el invierno refugiado en tu madriguera durmiendo a pierna suelta y en verano empiezas el ciclo otra vez. Y por si esto os parece poco, encima puedes disfrutar de vistas como ésta…

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Vistas del Valle de Pineta, desde el balcón de pineta, Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido