Theobroma cacao (árbol del cacao, cacaotero, cocoa tree)

También llamado el “alimento de los dioses“, domesticado hace 3500 años por los Olmecas, hoy en día nadie se imagina una vida sin el chocolate, ya sea un dios o no.

El Cacao es nativo de México, Centroamérica y el norte de Sudamérica, pero debido a su gran éxito como droga blanda se ha introducido como cultivo en diferentes países de África tropical y Asia.
En su hábitat natural  crece en el sotobosque de bosques lluviosos, recibiendo una cantidad anual de lluvia de unos 3000 mm.

 

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Es un pequeño árbol, que siempre crece a la sombra de otros más grandes. De hojas grandes y verdes, y con pequeñas flores estrelladas a lo largo del tronco, flores que después darán lugar a enormes mazorcas, que pueden ser desde amarillas a moradas, y que contendrán los preciados granos de cacao. Las flores son polinizadas por una gran variedad de pequeños insectos, pero aun así, sólo el 5% de las flores recibe el polen suficiente como para comenzar el proceso de fructificación.

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Hablando un poco de historia, como ya hemos dicho, el cacao es conocido como “alimento de los dioses”, y así queda plasmado en su nombre científico, pues en latín “Theo” significa Dios y “broma” alimento; por otro lado cacao, es una palabra derivada de xocolatl de la lengua de los Aztecas.

Tanto en la cultura Maya como la Azteca, el cacao era utilizado en una gran variedad de rituales, así como moneda o con fines terapéuticos. Para los Aztecas el cacao era una bendición otorgada por los Dioses, quienes eligieron a Quetzalcoatl como portador del presente. La bebida “Cacahuatl” que se preparaba con granos de chocolate molidos, harina de maíz y chiles molidos en agua caliente, solo la bebían los nobles. Una vez llegados los españoles, cambiaron la fórmula, sustituyendo los chiles por azúcar y vainilla. Después de eso, derivó en el famoso chocolate con churros de los domingos, pero eso ya es otra historia.

Para la preparación del cacao, lo primero es abrir las vainas o mazorcas en sentido transversal, intentando no dañar los granos. Estos granos están recubiertos de una pulpa blanca y muy dulce (y muy rica además), por lo que en la primera fase, se envuelven los granos en hojas de plátano y se dejan así durante unos 7 días, en los que las bacterias fermentaran esta pulpa. Una vez se tienen los granos sin pulpa, estos se desecan al sol, se tuestan y después se muelen. Este es el proceso básico, los granos molidos ya se pueden consumir, y tienen un sabor totalmente distinto al chocolate procesado al que estamos acostumbrados.

granos de cacao secos

granos de cacao secos

granos de cacao molidos

granos de cacao molidos

Así que ya sabéis, a partir de ahora cada vez que toméis una onza de chocolate (una al día es buena para la salud, siempre que sea puro, y no con leche, o caramelo , u oreo…que nos conocemos) pensad que estáis tomando un alimento venerado desde hace miles de años, que tiene detrás miles de historias y que si tenéis oportunidad de probar los granos molidos, sin procesamiento, o chocolate de cultivo orgánico, hacedlo, es una experiencia totalmente nueva, ¡y la disfrutaréis como los primeros habitantes de Centroamérica lo hicieron! 

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