Bothriechis schlegelii (Bocaracá, Oropel, Vívora de pestañas)

Oropel, Bocaracá, Vivora de pestañas, todos nombres comunes para denominar a una misma especie, la Bothriechis schlegelii, y a su vez todos nombres comunes para denominar diferentes aspectos de esta pequeña serpiente.
Normalmente se denomina Oropel a la variante amarilla-dorada de este reptil, y digo variante por que aparece en una amplia gama de colores, tanto es así que, incluso, en la misma camada puede haber crías de diferente color. Principalmente hay 4 patrones de coloración: el dorado-amarillo, el verde-gris, el gris-azulado, y el rosado-blanco.
El nombre Bocaracá se usa para la variante verde-gris, un color mucho mas propio de la selva, por lo que es mucho mas difícil de ver; y el nombre Vívora de pestañas, hace simplemente referencia  a unas protuberancias (formadas por escamas) situadas sobre los ojos, que se asemejan a pestañas, y que son determinantes para reconocerlas.

Se distribuye desde Mexico, pasando por toda Centroamérica, hasta Venezuela. En Costa Rica se encuentra en las dos vertientes, desde el nivel del mar hasta los 1700 metros.

distrib.oropel
Fuente: INBIO

No son serpientes agresivas, normalmente se las suele encontrar acurrucadas entre las ramas de arboles y arbustos, por lo que hay que tener cuidado de donde apoya uno la mano, pues es ahí donde esperan a sus victimas, que suelen ser lagartijas y ranas, aunque ocasionalmente pueden comerse algún mamífero o ave pequeño. Para cazar estas serpientes utilizan un veneno hemotóxico, veneno que produce la muerte de glóbulos rojos, por tanto se produce una obstrucción de los vasos que impide la circulación de la sangre, lo que provoca fallo en los órganos. Ellas también tienen que comer.

Es una especie ovovivípara, es decir las crías salen de la madre totalmente formadas, ya que los huevos han sido incubados en su interior, y suelen tener unas 12. Una característica que tienen las crías de esta serpiente, es que son capaces de mover la punta de la cola, facultad muy útil, pues la usan a modo de señuelo para atraer a las que serán sus presas.

Con esta especie, al igual que con el resto de serpientes venenosas, hay que tener especial cuidado con las crías, ya que éstas, todavía no controlan la inyección de veneno en sus presas, por lo que cuando muerden inoculan todas sus reservas.

Sea como sea, la mordedura de esta serpiente no es frecuente en humanos (aunque en años determinados, se han producido varias muertes) pero siempre hay que ser precavido, pues nunca se sabe como puede afectar una mordedura de serpiente a según que persona.

Como curiosidad o dato pseudocientífico, os puedo contar la historia de Lola, una oropel que vivía entre las hojas secas de una palmera. Lola, ha pasado los últimos cuatro años viviendo en el mismo sitio, salía a cazar (ya sean animales o guardas en sus cuartos) pero siempre regresaba al mismo lugar, escapando de depredadores y machetes con muy mala uva. Evidentemente no podemos afirmar que se trate de la misma serpiente, pero es bonito pensar que sí, que tienes la suerte una y otra vez de asomarte a la hojarasca y verla acurrucada esperando a la noche para salir a cazar.