Ochroma pyramidale (Balsa, Polak, Balsa tree)

El  balsa es un uno de esos arboles que sirven para todo, tanto como comedor de todo bicho trepador en su propio hábitat como para el ser humano, que lo lleva usando desde la antigüedad.

Se trata de un árbol que puede alcanzar los 35 metros de alto, característico de bosques secundarios, es decir, bosques “nuevos” que todavía no han alcanzado su plenitud después de algún tipo de acontecimiento, como una tala o un incendio. En este tipo de bosque el balsa crece raudo y veloz, dando sombra tanto a animales como a otros árboles que sin ésta no podrían crecer.

 

ochroma new

Pero lo que tiene vivir una vida rápida y llena de excesos es que mueres joven cual estrella del rock, estos gigantes solo suelen vivir unos 7 años, pero han servido para que el bosque (tanto vegetal como animal) se desarrolle en sus primeros estadios.

Tiene una copa ancha y abierta, hojas grandes, corteza grisácea y unas flores blancas y enormes perfectas para hundir la cara en ellas si eres un murciélago, ya que estos animales son los encargados de su polinización.

Pero no sólo los murciélagos se alimentan de estas flores, el árbol balsa atrae a una infinidad de fauna; aparte de a los insectos, atrae a aves y mamíferos tales como los monos o el kinkajou.

Mono ardilla con su cría alimentándose en un árbol balsa

Mono ardilla con su cría alimentándose en un árbol balsa

Lapa roja saboreando las  preciadas flores de la Ochroma

Lapa roja saboreando las preciadas flores de la Ochroma

Los frutos son unas capsulas alargadas que cuando se abren dejan ver una especie de “lana” en la que se encuentran envueltas de 500 a 800 semillas. Ésta lana hace que la dispersión por el viento sea mucho más fácil, esto se denomina anemocória y es lo que hace que tengamos lo mas parecido a la nieve por aquí en la Península de Osa (Costa Rica) donde cada vez que viene una brisilla (muy escasas en esta época seca y ademas afectada por el fenómeno del Niño), las semillas envueltas en la lana vuelan cuales copos helados.

Se pueden ver las pequeñas semillas negras envueltas en la lana

Se pueden ver las pequeñas semillas negras envueltas en la lana

Le gustan los claros abiertos en los bosques por lo que es un buen candidato para la reforestación de zonas degradadas como las que han estado bajo la explotación minera. Crece muy bien en zonas que han sido quemadas y ademas con sus raíces evita la erosión del suelo.

Un pequeño arbol  balsa creciendo en el cauce de un río seco

Un pequeño árbol balsa creciendo en el cauce de un río seco

Es un árbol originario de América tropical, se puede encontrar desde México, pasando por Centroamérica y llegando hasta Colombia, Venezuela, Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia. Le gustan los bosques lluviosos por lo que es mas fácil encontrarlo desde los 300 a los 1000 metros sobre el nivel del mar.

Como ya avanzábamos en la introducción se trata de un árbol multiusos y es que de él se puede utilizar todo. Es una especie maderable, es decir que dispone de una madera muy buena; con ella se realizan desde artesanías hasta construcciones, pasando por artículos deportivos (como esquís) debido a que se trata de una madera muy liviana (pesa menos que el corcho); precisamente por esto se usaron en la antigüedad para la construcción de balsas, por ejemplo fue usada por Thor Heyerdahl para la construcción de su famoso Kon-tiki que le llevó desde Perú hasta la Polinesia (gran película). Las comunidades ribereñas del Amazonas utilizan la madera para la construcción de muelles y estructuras flotantes y en la costa Pacifica de Colombia las hojas se utilizan para tratar el resfriado y el dolor de cabeza. Por último el karok (lana que envuelve las semillas) se utiliza para rellenar almohadas, sofás…..pero ¡también para flotadores salvavidas y partes de aviones!

 
“El segundo día nos aventuramos a alejarnos de nuestras duchas, en círculos cada vez de mayor radio, y cuando Herman hubo satisfecho la ambición de su niñez de tocar una palmera auténtica, y yo estaba ya como un bote ambulante de ensalada de fruta, decidimos empezar nuestras gestiones para adquirir madera de balsa. Desgraciadamente, esto era más fácil de decir que de hacer. Hubiéramos podido, desde luego, comprar balsa en cantidades, pero no en forma de troncos enteros, como queríamos. Habían pasado los días en que se podía conseguir árboles de balsa a la orilla del mar; la última guerra había terminado con ellos; habían sido talados por millares y enviados a las fábricas de aviones, porque esta madera es esponjosa y ligera. Se nos dijo que el único lugar donde crecían grandes árboles de balsa era en la selva del interior del país (…).”
Fragmento del diario de Thor Heyerdahl