Nephila clavipes (Araña hilo de oro, Golden silk orbweaver) 

Las arañas, esas eternas incomprendidas. Aunque muchas veces sean inofensivas, siempre dan miedo y al encontrarnos con una de ellas la opción más socorrida es zapatillazo y arreglado, ¿o me vais a decir que no?

Esta vez vamos a detenernos un momento para poder ver en detalle a uno de estos “genios”. Sí, habéis leído bien. Las arañas son genios de la ingeniería, arquitectura, y en este caso, de la medicina.


Nephila clavipes, o también conocida como la araña hilo de oro, por el color de su seda, es una de las más grandes de su género.  Es muy fácil de reconocer por el tamaño de su “telaraña”, que puede llegar a medir dos metros y por el color de esta, de un dorado brillante cuando le da el sol. La tela tiene una estructura bastante complicada. Busca el soporte de árboles o arbustos cercanos entre sí y en torno a ellos va creando una estructura vertical y alrededor de esta, teje otra estructura de hilos pegajosos. Cuando termina, se sitúa en el centro desde donde va a vigilar la red.

Cuando un insecto queda atrapado, al forcejear va a mover la tela, la araña va a notar esas vibraciones y acudirá rápidamente a por su presa. Inmoviliza a los insectos mordiendo e inyectando veneno, después los envuelve en seda y los lleva al centro para darse un buen banquete. No puede lanzar la seda a distancia, así que no puede enfrentarse a presas grandes que pudieran morder o picar. A pesar de su tamaño, es un poco cobarde…

Existe un gran dimorfismo sexual, el macho es unas 10 veces más pequeño que la hembra. Pueden vivir varios en la tela de una hembra y alimentarse de las presas que ella no quiere. Suele haber peleas entre ellos y el tamaño en este caso sí importa, puede ser decisivo para ver quién triunfa y puede “llevarse a la chica”.

Detrás de la hembra se puede ver al pequeño macho

Detrás de la hembra se puede ver al pequeño macho

 

Su tela es 6 veces más resistente que el acero,  antiguamente se usaba para hacer las mirillas de las armas de fuego. Actualmente la fibroína, la proteína que la compone, se obtiene en el laboratorio y se usa entre otras cosas, para la fabricación de chalecos antibala. En medicina, se están haciendo experimentos para probar su uso en la regeneración neuronal, lo mejor de todo es que no provoca una respuesta del sistema inmune y así no puede ser rechazado por el paciente.

No es una araña agresiva, sólo va a usar sus “colmillos”  para inyectar veneno a sus presas y además, para el hombre éste veneno no es peligroso, tal vez un poco de dolor al principio.

Se encuentra desde Estados Unidos (donde se conoce como “banana spider” o araña banana) hasta Argentina, pero su distribución más común es en América central.

Después de todo esto, ¡vais a tener que pensar dos veces lo de sacar la zapatilla al ver una araña!